martes, 16 de agosto de 2011

Rubén, el mago de los números (segunda parte y chau)


Buenas, buenas, ¿me recuerdan? Soy Rubén, el mago de los números, el mismo que en una anterior publicación (aquí les dejo el enlace por si quieren ingresar) les comentó que tenía 55 años y era divorciado desde hace 10, y mujeriego desde 40, años, por supuesto (creo que aquella vez me había expresado con la palabra "claro", pero significan lo mismo, después de todo). También les había comentado que llevo 5 años trabajando en el INDEC, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la República Argentina. Mi único hijo, Hugo, aquel pibe que apenas rondaba la feliz e inocente adolescencia, que me había preguntado cuáles eran mis tareas laborales y yo le había respondido, parsimoniosamente: "numerología, hijo, como en las ferias", ayer ingresó en mi cuarto, medio agitado, con la vena marcada en la frente, se adentró en mi habitación y me dijo, también parsimoniosamente: "la numerología es lo más, pá; cuando sea grande quiero ser como vos".

Creo que mi hijo ha madurado demasiado.

Notas de Rubén: la imagen arriba expuesta es una réplica de aquella que puede verse en el cuadro colgado en la pared de mi habitación; quería mantenerlo en secreto pero ésto es una despedida: ¡chau!

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